Análisis | Call of Cthulhu

Análisis | Call of Cthulhu

22 noviembre, 2018 1 Por Alex Fdez

Un juego de investigación terrorífico, con todo el universo lovecraftiano de cultos, criaturas y conspiraciones.

Ficha Técnica

Título: Call of Cthulhu 
Desarrollador: Cyanide Studio
Producción: Focus Home Interactive
Distribuidor: Koch Media
Número de Jugadores: 1
Plataformas: PlayStation 4
PEGI: 18
Fecha de salida: 30 de octubre del 2018
Idioma: Castellano (textos), inglés (voces)
Género: Thriller / RPG
Precio: Desde 49,99€ en Amazon 

H.P. Lovecraft escribió algunos de los relatos más extraños de todos los tiempos, del que han bebido numerosos productos culturales. Uno de ellos, Call of Cthulhu, es un juego que hace muchas cosas bien, pero tiene algunos errores vistosos. Vamos a ver primero estos problemas, para después adentrarnos en su numerosas bondades.

En primer lugar, la animación tiene demasiados fallos, teniendo en cuenta en qué momento de la generación nos encontramos ahora mismo. La física de los personajes y su interacción con el mundo es tosca y, sin desmerecer todo el trabajo que ennoblece a este juego, hace que a veces se vuelva un poco ridículo. Podemos pasarlo por encima y aún así disfrutarlo, pero es importante que el lector sepa a qué se enfrenta.

Como problema menor, hay algunos errores en los subtítulos (no solo de coordinación labial, que es casi inexistente) y los controles del juego no terminan de ser intuitivos. Además, la mecánica de reconstrucción de escenas no se ejecuta tan bien como podría haber sido. Una buena idea desde el punto de vista conceptual, pero mal ejecutada.

Por otro lado, aunque el título empieza muy bien, parece que en los últimos compases quiere hacer uso de demasiadas mecánicas de juego y no termina de encajarlo de la forma correcta. Que hagas uso del sigilo para escapar de tus enemigos (a veces parecen ciegos e idiotas, otras dioses omnisciencientes) puede estar bien, pero no tanto cuando un antiguo militar no es capaz ni de evitar que le descubran en plena oscuridad. Y si ya hablamos del momento en el que saca un arma (¿siempre ha estado ahí?), la cosa se vuelve casi surrealista. Un final atropellado que desluce un poco los buenos momentos anteriores.

Y a esos momentos pasamos ahora. La historia, desde el principio, es completamente inmersiva y los personajes que vas encontrando te invitan a profundizar en ella. Como una buena serie, te invita a seguir adentrándote en el misterio de los Hawkins, llegando a niveles (incluso sobrenaturales) en los que dudas si el protagonista sabrá comprenderlos o podrá abordarlos sin perder la cabeza. El ritmo que el juego te impone es tan acertado como aterrador, sabiendo que en algún momento encontrarás ‘eso-que-no-quieres-encontrar’.

El diseño artístico de Call of Cthulhu es fantástico. Los elementos escénicos y estructurales están muy bien hechos. Los tonos de un verde enfermizo crean un mundo húmedo y frío en el que puedes imaginar como el olor a muerte se mezcla con el aire. Los escenarios están muy cuidados y llenos de detalles, aunque su acabado no sea el más refinado.

El sistema RPG que hace evolucionar a nuestro protagonista es básico, pero suficiente para desarrollar el juego según nuestras preferencias. Incluso podremos jugar dos o tres veces cuando concluyamos para buscar diferentes resultados. Además, el sistema de traumas y corduras afectará a cómo ve y se relaciona nuestro investigador con el entorno. Todo el conjunto de especializaciones te permite mucha libertad de movimiento, especialmente en la primera mitad del juego.

Otro punto a favor, aunque parezca cosa menor (no como la cerámica de Talavera, que diría nuestro amigo Rajoy) son las puertas. Este juego reconoce el valor que tienen las puertas: portales, incluso en el sentido más literal, que conectan dos espacios. Si encuentras una cerrada, lo que hay detrás de ella será un completo misterio. Y lo que dejas detrás al cruzarlas, también.

Las puertas son geniales, pero también lo son los portales que están más directamente relacionados con la percepción sobrenatural y el horror psicológico. Las secuencias de ensueño en las que el protagonista pasa de una escena a otra imbuyen el universo con una sensación realmente aterradora. Arrancado de un plano de existencia solo para ser lanzado de cabeza a otro, Call of Cthulhu es implacable en términos de horror cósmico.

Esto se complementa con el ambiente sonoro que lo acompaña, que es perfectamente apropiado y controlado de tal manera que va subiendo y bajando en los momentos perfectos. Tanto música como efectos de sonidos son una parte fundamental de este videojuego.

Por tanto, está claro que Call of Cthulhu logra ser bastante exitoso cuando trata de ser un juego de terror, pero con algunos problemas que hacen que parezca inacabado. Personalmente, no me entorpecen tanto los errores de animación o con los subtítulos, ya que la historia, el mundo y la atmósfera hacen que los errores técnicos se vean como pequeñas molestias. El problema es la falta de coherencia entre el 80% del juego con los últimos momentos, que lleva al desenlace del juego a ser un poco decepcionante.

Si te gusta Lovecraft, merece la pena jugar a Call of Cthulhu. Si te gustan los juegos de terror, también. Sin embargo, no se postula como un juego obligatorio, a pesar de tener potencial para haberse convertido en uno. Cyanide ha hecho un buen trabajo, pero podría haber sido mucho mejor si hubieran hecho un poco más, o quizás incluso un poco menos.

Author: Alex Fdez

Nací a mediados del año 92 y, como cualquiera de mi generación, crecí a medias entre los balonazos en la plazoleta y los botones de una consola. Y hasta ahora. 🙂

Call of Cthulhu

49,99€
Call of Cthulhu
8.1

Historia

9.0 /10

Jugabilidad

7.5 /10

Gráficos

7.5 /10

Sonido

8.0 /10

Diversión

8.5 /10

Pros

  • Una historia completamente inmersiva e interesante, con personajes bien construidos.
  • Una atmósfera aterradora, muy bien enmarcada en el entorno lovecraftiano.
  • El diseño artístico (visual y sonoro) es genial.

Cons

  • Las limitaciones en cuanto a las físicas y animaciones es evidente.
  • Un final que no acompaña al resto del juego.