Análisis | Detroit: Become Human

Análisis | Detroit: Become Human

2 junio, 2018 18 Por Guillem Sanchis

Detroit: Become Human invade PlayStation 4 como una corriente de aire fresco que brinda al jugador la oportunidad de sumergirse en una apasionante aventura de ritmo frenético donde el estudio francés comandado por David Cage ha sabido plasmar a la perfección la madurez y personalidad que le concede su experiencia en un género único e incomparable que consigue fusionar por momentos lo mejor del cine y los videojuegos. La compañía nos vuelve a ofrecer el timón de una historia conmovedora, no hay decisiones buenas o malas, todo tiene consecuencias, ¿estás preparado para asumirlas?

Ficha Técnica

  • Título: Detroit: Become Human
  • Desarrollador: Quantic Dream
  • Producción: Sony
  • Distribuidor: Sony
  • Género: Aventura 
  • Número de Jugadores:
  • Plataformas: PlayStation 4
  • Idioma: Doblado al castellano
  • PEGI: +18
  • Fecha de salida: 25 de mayo de 2018
  • Cómpralo ya por 59,90 € desde el siguiente enlace

Quantic Dream lleva más de 20 años convirtiendo los videojuegos en algo más, una experiencia diferente que consigue transmitir al jugador una serie de emociones en todas y cada una de sus obras con ese sello de aventura gráfica donde la narrativa está por encima de todo, aunque siempre le precede una efectiva jugabilidad basada en el uso de QTE, movimientos de mando y uso de Sticks; y por último un apartado visual sobrecogedor.

A pesar de todo, el estudio francés sabe que su fórmula no gusta a todos, pero tampoco es algo que le preocupe, ya que sigue siempre fiel a su esencia, un hecho que lleva al jugador a odiar o a amar sus proyectos al 100%, no hay término intermedio. No obstante, lo indiscutible de todas sus obras es que llevan al jugador a sentirse el verdadero protagonista de su historia, ya cada una de las elecciones que toma tiene un impacto directo en el argumento, dándole la sensación de influir directamente en el devenir de los hechos que suceden, construyendo su propia aventura.

Quantic Dream lleva dos décadas desarrollando auténticas superproducciones: Omikron: The Nomad Soul, Fahrenheit, Heavy Rain o Beyond Dos Almas, sin embargo, el estudio francés ha querido celebrar su 20º aniversario regalándonos su obra más completa y sobresaliente hasta la fecha: Detroit: Become Human. Una aventura que continúa la esencia de sus últimas entregas, sumergiendo al jugador en un atractivo viaje por lo emocional, con una sensación inmersiva que le permite ser uno con el juego.

Detroit: Become Human nos atrapa de principio a fin en un intenso viaje que va de menos a más. Conforme avanzamos en la historia nos va sorprendiendo poco a poco con pequeños detalles y escenas que viviremos en cada uno de los capítulos. El juego combina escenas dramáticas con otras más divertidas, todo ocurre a la vez y las tramas se van uniendo con un trasfondo donde se tocan diferentes temas sociales tratados con mucho respecto, sin intentar adoctrinar ni educar al jugador. No obstante, Detroit también quiere transmitir un mensaje final que obviamente tendréis que  jugar para descubrirlo, ahora conozcamos un poco más sobre su argumento:

Para la ocasión Quantic Dream ha querido realizar una hipotética analogía de lo que nos espera dentro de unos años, con una emocionante y frenética aventura que imita a la perfección cualquier film de ciencia ficción. Ambientado en un futuro no muy lejano (2038), Detroit nos sitúa en una historia distópica en la que la sociedad ha conseguido un nuevo nivel tecnológico gracias a la introducción de los androides.

Sin embargo, lo que en un primer momento se siente como otro gran paso para la humanidad, poco a poco deriva en una conflictiva convivencia androide-humano, y más cuando los primeros empiezan a comportarse como si realmente estuvieran vivos. El jugador tomará el control de tres personajes cuyos caminos acabarán cruzándose en algún momento de la trama: Markus, (líder de esta rebelión androide), Kara (androide doméstico en un hogar desestructurado) y Connor (androide que ayuda a la policía con los divergentes).

Cada uno con su propia personalidad, necesidades y objetivos, los protagonistas de esta historia construirán una aventura narrativa única para cada jugador, que tendrá que tomar decisiones importantísimas interactuando tanto con el escenario como con los propios personajes de su entorno y que no sólo les afectarán a ellos sino al destino del resto de la humanidad. Estas elecciones basadas en decisiones morales y grandes dilemas, plantearán al usuario diferentes conflictos en el que tendrá que asumir las consecuencias de sus actos y que incluso pueden derivar en la muerte de algún personaje.

Desde los primeros minutos de juego, Detroit: Become Human ya nos permite comprobar varios de estos juicios éticos, algunos de ellos verdaderamente duros y que sin duda llevarán al jugador a empatizar con los personajes o incluso a sentir verdadero pavor por sus sentimientos o pensamientos atroces. Inmigración, avance tecnológico, maltrato infantil, racismo, prostitución, tráficos de persona, revueltas sociales o ecología son sólo algunos ejemplos de lo que nos encontraremos a lo largo de la aventura y donde nuestra opinión será fundamental para construir un tipo de historia única e irrepetible.

Como ya os hemos comentado con anterioridad, el apartado narrativo y la jugabilidad van unidos de la mano en todas las obras de Quantic Dream y con Detroit: Become Human no esperábamos menos. A nivel jugable el título depende completamente del argumento, aunque para la ocasión el estudio ha desarrollado un nuevo sistema de gameplay e interfaz que nos permite explorar de forma muy intuitiva todo el escenario e interactuar con lo que nos rodea ya que será muy importante explorar y encontrar pistas e información vital para acometer con éxito las conversaciones.

El jugador podrá utilizar en todo momento el botón R2 para escanear el medio que le rodea y encontrar posibles pistas u objetivos que le ayuden en cada una de las circunstancias a las que se tendrá que enfrentar. Una característica que también podemos utilizar para analizar a las personas que nos rodean y así descubrir sus pasiones, debilidades o necesidades y servirnos de ellas para conseguir descubrir nuevas líneas de diálogo que nos permitirán ganarnos su confianza o crear suspicacias, siempre dependerá de nuestros intereses.

Por ejemplo, en el caso de Connor necesitaremos familiarizarnos e intimar con el teniente Anderson para hacer un buen trabajo en equipo y de esta forma descubrir qué está ocurriendo con los divergentes. La misión de este androide será investigar las escenas del crimen analizando las pistas y reconstruir los sucesos para saber qué ha pasado y resolver el enigma de la divergencia. Con Markus viviremos los momentos más espectaculares del juego y será precisamente con el personaje que tomaremos las elecciones más trascendentales para el devenir de los androides y de la propia sociedad. Los capítulos de este personaje están marcados por los QTE, aunque los diálogos serán fundamentales para convencer a los androides divergentes de que nos sigan con la rebelión. Por último Kara, la asistente doméstico escapa con una niña traumatizada y ambas se enfrentarán a las situaciones más complicadas e intensas de toda la aventura.

Como ya hemos comentado, las tramas de los tres personajes se van alternando a lo largo del juego en diferentes capítulos, ofreciendo versatilidad y bastante ritmo a la historia. Además, Detroit mantiene la esencia del gran Heavy Rain, ya que cualquiera de estos tres protagonistas puede morir, lo que hace que el jugador permanezca en tensión en todo momento para no cometer ningún error ni en las decisiones que tomarán durante los diálogos ni en las frenéticas escenas de acción donde tendremos que utilizar QTE.

La diversión no decae en ningún momento, ya que el juego nos obliga a realizar elecciones constantemente, algunas de ellas nos ponen en verdaderos compromisos y no siempre dispondremos del intervalo necesario para pensarlo bien, ya que en ocasiones aparece un contador que nos fuerza a ser rápidos. Sin embargo, cabe destacar que apenas hay decisiones que podamos considerar “correctas” al 100%, ya que las consecuencias son totalmente impredecibles, por lo que no siempre haciendo lo que creemos que es el “bien” nos llevará a un final feliz.

Los capítulos son intensos pero cortos (de unos 15 minutos aproximadamente), la primera partida nos puede llevar sobre 8 o 10 horas, no obstante (y aquí viene lo mejor de la aventura) tras completar el juego por primera vez apenas habremos descubierto el 50%-60% de lo que esconde su historia. Además existe una especie de coleccionable escondido por los capítulos en forma de una serie de revistas digitales que aporta bastante información a la propia narrativa y nos hace sumergirnos todavía más en el contexto del juego. La exploración del escenario es limitada, pero siempre es recomendable inspeccionar bien nuestro alrededor y revisarlo todo para no dejarnos ningún detalle, ya que podría ser crucial para el futuro de la propia trama.

Sin embargo, no os preocupéis, ya que al finalizar cada capítulo nos detalla las decisiones que hemos tomado a lo largo del episodio y tendremos la oportunidad de ver el resto de ramificaciones posibles, aunque no sabremos en que derivan hasta que rejugemos el capítulo tomando un camino o decisión diferente. Descubriremos todo lo que nos quedamos sin ver o hacer durante la historia, lo que nos incita a la rejugabilidad para tomar una mejor decisión o por el contrario elegir otro camino distinto para descubrir qué impacto tiene en la historia del personaje.

En cuanto a la propia jugabilidad no hay mucho que decir, ya que al igual que el resto de obras de Quantic Dream, Detroit Become Human sigue la línea habitual con unos controles sencillos y práticos, pero limitados. Destacar que el movimiento del DualShock 4 y los QTE (Quick Time Events) son dos de las mecánicas más recurrentes en el propio gameplay, aunque también aprovecha el panel táctil del mando para realizar algunas actividades. Quizá el movimiento del personaje sea un poco tosco, no obstante el juego nos permite modificar con L1 el ángulo de la cámara en todo momento, lo que nos ayuda a orientar no sólo la escena, sino también el desplazamiento de los androides.

El apartado técnico vuelve a ser una parte fundamental de la aventura, totalmente necesario para conseguir sumergirnos de lleno dentro del juego y tener la sensación inmersiva y sentimental. Detroit: Become Human vive en esa delgada línea que separa videojuego y cine, técnicamente sobrepasa muchos límites, especialmente en PlayStation 4 Pro, donde los 4K le sientan verdaderamente bien.

La calidad cinematográfica del juego es absolutamente perfecta, la experiencia de Quantic Dream se hace notar tras 20 años creando auténticas obras de arte, rozando el fotorrealismo en muchas de sus escenas. La composición de los planos, la fotografía, la dirección de las cinemáticas, la iluminación o incluso el uso de lentes, son sobresalientes, el estudio francés ha cuidado hasta el más mínimo detalle de la aventura, y aunque es imposible mantener el nivel en todos los capítulos, a nivel general es simplemente magnífico.

Y esto no es todo, ya que la sesión de captura de movimientos de los actores y sus actuaciones consiguen transmitir al jugador grandes emociones que no habrían sido posibles de otra forma. La ciudad de Detroit: Become Human ambientada en ese futuro distópico luce con un diseño fantástico, donde contrasta tanto su núcleo colorido, más vivo y concurrido, como calles oscuras, barrios marginales o menos favorecidos donde se representa esa disparidad y desigualdad social que incluso existe en una sociedad tan avanzada.

Pero no sólo el aspecto visual está cuidado hasta el mínimo detalle, sino que además la banda sonora es una auténtica delicia. Quantic Dream ha trabajado especialmente este apartado, lo que ha derivado en un título con personalidad y ambientación única. La música cuenta con pistas personalizadas que reflejan el carácter de los tres personajes así como la historia, por tanto según el personaje que controlemos contaremos con una melodía concreta. Kara, el androide doméstico, cuenta con una música compuesta por el violinista Philip Sheppard, donde se refleja la angustia que se vive en la casa donde trabaja. Nima Fakhrara se encarga de las pistas de Connor, mientras que John Paesano (Daredevil o El Laberinto del Fauno) da vida con su música a Markus en su búsqueda de liberar a los androides de la opresión humana. Por último destacar que el juego viene completamente doblado al castellano como viene siendo habitual en todos los videojuegos exclusivos de Sony.

En definitiva, Quantic Dream se atreve a traernos una controvertida aventura que no dejará indiferente a nadie. Dilemas morales, libertad de elección, una historia profunda y muy madura, jugabilidad intutitiva y un apartado audiovisual digno de cualquier superproducción cinematográfica, prepárate para vivir un viaje hacia un futuro no muy lejano ¿qué pasaría si los androides empezarán a sentir?

Author: Guillem Sanchis

Redactor de RegionPlayStation desde el año 2011. Me apasiona la lectura y el deporte. Siempre orgulloso de formar parte de este gran equipo.

Detroit: Become Human

59,90 €
Detroit: Become Human
8.5

Historia

9.5 /10

Jugabilidad

7.0 /10

Sonido

9.0 /10

Gráficos

9.0 /10

Duración / Diversión

8.0 /10

Pros

  • Una aventura frenética, intensa que te atrapa de principio a fin
  • Visualmente es una auténtica maravilla
  • La toma de decisiones y su rejugabilidad

Cons

  • Las mecánicas son repetitivas, no innova respecto a sus antecesores
  • La interacción con el escenario es bastante exigua
  • En ocasiones el desplazamiento del personaje es un poco tosco