Análisis | Hellblade: Senua’s Sacrifice

Análisis | Hellblade: Senua’s Sacrifice

4 diciembre, 2018 0 Por Alejandro Altaber

Ninja Theory prueba suerte como compañía totalmente independiente con Hellblade: Senua’s Sacrifice, un proyecto apoyado en una grandiosa ambientación y una historia diferente a lo que estamos acostumbrados a ver por parte de las grandes editoras.

Ficha Técnica

  • Título: Hellblade: Senua’s Sacrifice
  • Desarrollador: Ninja Theory
  • Editor: Ninja Theory
  • Distribuidor: Ninja Theory
  • Número de Jugadores: 1
  • Plataformas: PlayStation 4  y PC
  • PEGI: +18
  • Fecha de salida: 8 de agosto de 2017
  • Idioma: Voces en inglés y textos en español
  • Género: Acción/Aventura

Nota: Recordatorio del análisis por el lanzamiento de la versión física de Hellblade: Senua’s Sacrifice en PS4 y Xbox One.

 

Hellblade: Senua’s Sacrifice es una propuesta completamente propia del estudio británico. Ninja Theory ha autofinanciado el proyecto sin optar con el respaldo de una importante empresa como en otros de sus anteriores títulos. Heavenly Sword llegó de la mano de Sony, DmC fue una apuesta de Capcom y Enslaved: Odyssey to the West fue apoyado por Bandai Namco. Para su cuarto gran juego, han decidido apostar por el denominado “triple A independiente”, trabajando con un reducido equipo de unas 20 personas y tomando todas las decisiones jugables y comerciales por sí mismos.

Debido al enorme riesgo que han tomado, Hellblade: Senua’s Sacrifice únicamente está a la venta en PS4 y PC a través de las correspondientes plataformas digitales, aunque no se descarta una futura tirada limitada en formato físico. Una idea que vimos por primera vez durante la Gamescom 2014, donde Ninja Theory apenas mostró unas pocas ilustraciones y muchos llegaron a confundirlo con una posible secuela de Heavenly Sword. No obstante, era una nueva IP que se fue presentando poco a poco a base de artes, diarios de desarrollo y unas pocas capturas, mientras el estudio trabajaba a fondo en la reconstrucción del sistema de combate tras el feedback recibido en la primera demo a puerta cerrada con profesionales de la industria.

La gran esperanza de Ninja Theory es que todo el esfuerzo y dedicación puesto en Hellblade: Senua’s Sacrifice tenga recompensa, se convierta en un producto rentable, y además, que otros desarrolladores sigan su ejemplo en el futuro creando títulos a la altura de los principales referentes en el apartado audiovisual, pero dejando su huella con ideas originales y novedosas en la faceta argumental y jugable.

Hellblade: Senua’s Sacrifice cuenta la historia de la guerrera celta Senua en su viaje hacia el Hel, el Infierno vikingo. Este infierno en cuestión no es un infierno cualquiera, sino la manifestación de la enfermedad mental de Senua, quien tiene episodios psicóticos con alucinaciones y delirios, y sufre también de ansiedad y depresión. Como jugador, somos testigo de las pesadillas de Senua desde su propia percepción en una lucha consigo misma y contra los dioses de la mitología nórdica.

Hellblade: Senua’s Sacrifice es un título que se basa principalmente en la historia, y explayarse más allá de la premisa inicial que todo el mundo conoce sería adentrase en un terreno pantanoso. Para plasmar con exactitud los síntomas y efectos de la enfermedad, se ha creado el juego en colaboración con neurocientíficos y personas que padecen de psicosis para lograr una experiencia única. De hecho, dentro del propio jugo tenemos un recomendado documental donde los desarrolladores explican dicho proceso paso a paso junto a los expertos en dicha enfermedad.

Cuando Ninja Theory confirmó que Hellblade: Senua’s Sacrifice costaría 30€ debido a que duraría la mitad que otra aventura triple A, muchos pensaban que estaríamos ante una experiencia de 3-4 horas. Sin embargo, el viaje de Senua ofrece una duración de entre 7 y 9 horas, que puede variar según el tipo que dediquemos a explorar os escenarios, aunque cabe destacar que estamos ante un título complemente lineal que casi nunca nos deja salirnos del camino marcado. Igualmente tenemos disponibles cuatro modos de dificultad. Se puede escoger entre fácil, medio y difícil, pero por defecto viene seleccionado en automático, en la que el propio juego va ajustado la dificultad según nuestra habilidad en los combates, haciéndolo más sencillo si los superamos con apuros, o aumentado el reto si acabamos fácilmente con los distintos enemigos.

En su propio concepto, Hellblade: Senua’s Sacrifice es una aventura de exploración y acción en tercera persona cuyos enfrentamientos están basados en combates cuerpo a cuerpo con espadas. Antes de entrar en este aspecto, cabe destacar el gran papel que tiene la exploración durante toda la aventura. Repartidos por el escenario encontramos algunos altares y runas que nos van contando importantes detalles de la mitología nórdica y los dioses vikingos, y si prestamos atención a ellos, descubriremos que ciertos aspectos están muy relacionados con el viaje de Senua. Funcionan como coleccionables en la historia, pero buena parte de ellos es prácticamente imposible pasarlos por alto. No obstante, para hallar algunos hay que dar una pequeña vuelta por cada zona pues están un poco escondidos en caminos sin salida.

Más allá del propio avance, también debemos resolver diferentes tipos de puzles que funcionan de manera correcta pero acaban siendo un tanto conservadores repitiéndolos en exceso. Hellblade juega principalmente con el uso de las luces y sombras para encontrar runas desde un determinado ángulo, cruzando una especie de portales que modifican el escenario al cruzarlos, etc. Son puzles muy bien planteados que incluso van acordes a la propia temática, pero Ninja Theory no termina de arriesgar con una mayor variedad en su ejecución.

El elemento final a tener en cuenta es el sistema de combate. Como hemos dicho anteriormente, es el aspecto que más ha mejorado Ninja Theory desde que mostraron la primera demo. Aun así, el resultado final ofrece mecánicas bastante simples que están un peldaño por debajo del nivel al que nos había acostumbrado el estudio en otras obras. Senua puede ejecutar ataque débil, ataque fuerte, esquivar, bloquear/contraatacar, y finalmente, activar una especie de poder de concentración donde se ralentiza el tiempo y permite encadenar golpes sin descanso durante un limitado periodo de tiempo. Al igual que los puzles, los combates cumplen su función, pero se echan en falta más movimientos o habilidades, y más cuando durante la aventura describen a Senua como una habilidosa guerrera con la espada.

Eso sí, en las 7-8 horas que dura Hellblade, tampoco combatimos en exceso y los enfrentamientos están lo suficientemente separados entre sí para no acabar entorpeciendo el ritmo. Otro detalle a comentar es la escasa variedad de enemigos, pues apenas luchamos ante 4-5 tipos de seres a lo largo del juego. Por último, están los combates ante jefes finales, que al menos cuentan con sus propias mecánicas, patrones de ataque y movimientos exclusivos.

Y todos estos elementos unidos que hemos comentado (exploración, resolución de puzles y combates), crean una aventura que acaba siendo mucho más disfrutable gracias al enorme peso de la narrativa, magistral ejecución a la hora de plasmar el argumento y universo del juego y los misterios que rodean a la enfermedad mental de Senua. Es posible que en términos de jugabilidad éste no sea el mejor título de los británicos, pero sin duda hay que valorar la increíble valentía por contar y tratar temas tan peliagudos en la historia, y encima centrar toda la experiencia sobre los mismos.

Si la narrativa y la ambientación no defraudan, lo mismo ocurre con el apartado gráfico. Hellblade: Senua’s Sacrifice es un juego que entra directamente por los ojos, y sorprende que un equipo reducido de apenas 20 personas hayan logrado semejante resultado. Los diseñadores de Ninja Theory tienen un talento innato, y lo han vuelto a demostrar con una impecable dirección artística. Respecto a otros proyectos del estudio, Hellblade es un título más oscuro, misterioso y personal, donde las visiones producidas por la psicosis que sufre Senua están reflejadas de forma increíble.

Hellblade: Senua’s Sacrifice hace uso del Unreal Engine 4, y Ninja Theory ha colaborado estrechamente con Epic Games en una tecnología que permite agilizar el proceso de animación al crear un modelo pre-renderizado y luego animar directamente en tiempo real ese modelo gracias a la actuación de la actriz. Esta nueva herramienta permite conseguir un acabado impresionante en todo lo relacionado con la captura de movimiento que muy pocos títulos han conseguido conseguir en la actualidad.

Lo mismo ocurre con los escenarios, imponentes y perfectamente ejecutados en términos técnicos, y variados y sorprendentes en cuanto a poderío gráfico. En PlayStation 4 estándar funciona sin problemas, salvo algunos pequeños tiempos de carga de texturas al cargar la partida. Por otro lado, en PlayStation 4 Pro tenemos la oportunidad de jugar a 60fps, o por el contrario, optar por una mayor resolución, mucho más recomendable desde nuestro punto de vista respecto a una fluidez superior, teniendo en cuenta el tipo de juego que es Hellblade.

El magnífico trabajo gráfico y artístico todavía es mucho más potente gracias a la enorme labor realizada en el sonido. Lo primero de todo, es casi imprescindible ponerse unos buenos cascos con el volumen al máximo para escuchar todos los coros y voces que hay dentro de la cabeza de Senua. Continuamente llegan consejos opuestos entre ellos, algunos que animan a continuar adelante y otros que recomiendan dar media vuelta. Si decíamos unas líneas atrás que Hellblade llega por momentos a ser fotorrealista como pocos alcanzan, lo mismo decimos del trabajo sonoro. Las sensaciones que los auriculares puestos son tremendas, y te mete de lleno en la piel de Senua.

Debido a que Ninja Theory costea todo el desarrollo de Hellblade: Senua’s Sacrifice y encima hay un montón de voces en el juego, nos llega solamente con la correspondiente traducción de los textos en castellano, que aparecen arriba y abajo, a veces incluso de forma simultánea. Para finalizar, aunque no desentona en ningún momento y cumple su papel en momentos importantes de la historia, no tiene excesiva relevancia. Unas melodías en las que ha trabajado David García, recientemente laureado, y con mucho mérito, por su fascinante trabajo en la banda sonora de RiME.

Conclusión

Ninja Theory es sinónimo de esfuerzo, dedicación y pasión por cada proyecto. Hellblade: Senua’s Sacrifice es la apuesta más personal del equipo británico y esta no vez no conquista por un gran apartado jugable, sino por la valentía y perfecta ejecución de una narrativa muy bien elaborada. Han conseguido un universo y una protagonista con mucha personalidad, que te mantiene atrapado durante toda la partida. Hellblade: Senua’s Sacrifice tiene carencias que se podrían haber subsanado con un equipo más amplio y mayor presupuesto para su desarrollo, pero han publicado una de las aventuras de corte independiente más relevantes de los últimos años por su historia y faceta audiovisual, lanzándolo además a precio reducido en PlayStation 4 y PC. Atrévete y desenvaina la espada de la valerosa guerrera Senua para descubrir todos los temores que la persiguen en su viaje hacia el infierno.

 

Author: Alejandro Altaber

Redactor en RegionPS.com desde enero de 2012

Hellblade Senua's Sacrifice

26,99€
Hellblade Senua's Sacrifice
8.8

Historia

9.0 /10

Jugabilidad

8.0 /10

Gráficos

9.0 /10

Sonido

9.5 /10

Diversión/Duración

8.5 /10

Pros

  • Magistral ambientación y arriesgados temas tratados en su narrativa
  • La forma de narrar la historia, que mejora continuamente y termina atrapándote
  • Increíble uso del sonido, voces y doblaje. Imprescindible jugar con auriculares
  • Tremendo apartado gráfico en PS4 y PS4 Pro, conseguido por un pequeño equipo de 20 personas
  • Recomendado documental de 25 minutos para descubrir interesantes detalles del desarrollo

Cons

  • Podría haber arriesgado más en los puzles y sistema de combate
  • Se echan en falta una mayor diversidad de enemigos
  • Pese a destacar por la narración y efectos, la banda sonora no es igual de memorable