Análisis | The Occupation

Análisis | The Occupation

17 abril, 2019 0 Por Alex Fdez

Una gran idea en torno al periodismo que se queda a medias por algunos bugs y fallos en físicas.

Ficha Técnica

Título: The Occupation
Desarrollador: White Paper Games
Producción: White Paper Games
Distribuidor: Badland Games
Número de Jugadores: 1
Plataformas: PlayStation 4
PEGI: 12
Fecha de salida: 5 de marzo del 2019
Idioma: Inglés (audio), castellano (texto)
Género: Aventura
Precio: Cómpralo ya por 28,29€

Antes de que empieces a leer este análisis o te lances a jugar a The Occupation, tengo que decirte algo. Dale una segunda oportunidad, incluso una tercera. Te digo esto porque la primera vez que juegues te dejará un sabor agridulce y algo insatisfactorio. Pero en cuanto empiezas a descubrir las motivaciones de los personajes, detalles más concretos y toda la conspiración que hay detrás; la historia se convierte en una de las mejores armas de este juego. Ya advertidos, vamos allá.

The Occupation es un juego de evasión e investigación, basado en una historia madura y desafiante que aborda temas políticos muy peliagudos y es suficientemente ambigua como para dejar a la interpretación de cada uno el relato de los hechos. Fechado a finales de los 80s y respirando cierto aire a V de Vendetta, la historia es vigente hoy en día sin lugar a dudas, narrada de forma hábil e inteligente.

Durante la mayor parte del juego controlaremos a un periodista de investigación que informa sobre un ataque terrorista en el centro de investigación de una importante empresa. Uno de los empleados ha sido detenido por posible relación con el atentado, pero no todo parece ser cierto. Además de enfrentarnos a esta investigación, también investigaremos sobre un sospechoso proyecto de recolección de datos personales de la propia compañía; que parece estar relacionado con el Acta de la Unión del gobierno británico, un proyecto de ley contra la inmigración y la libertad civil a punto de entrar en un momento crucial para su aprobación en el parlamento.

El modo de juego es básicamente investigar escenas, reunir pistas, recopilar pruebas e interrogar a testigos. Has organizado entrevistas con tres trabajadores de la empresa y, entre las citas, puedes explorar las oficinas. ¿El problema? Estás sometido a un límite de tiempo estricto durante cada uno de los tres principales momentos de investigación. Cuando se termina ese tiempo (varía entre 30 y 60 minutos de tiempo real), empieza la entrevista independientemente de cuánta información incriminatoria hayas logrado obtener, y tus líneas de diálogo se limitarán a lo que realmente puedas probar.

Moverte por las oficinas también será un desafío. Los edificios son un laberinto de pasillos, controles de seguridad, áreas exclusivas para el personal, conductos de ventilación, etc. Recordar cómo ir de una habitación a otra, entrar y salir de áreas restringidas, robar una tarjeta de identificación aquí o apagar la corriente principal allí, es una prueba de memoria severa, incluso una vez que estés familiarizado con el lugar.

Para complicar aún más las cosas, si algún miembro del personal te encuentra en un área restringida (por ejemplo, revisando sus archivos), te pedirán que te vayas y, si persistes, llamará a seguridad. Afortunadamente, existen espacios que puedes explotar, tanto físicos como una rejilla de ventilación; como temporales, por ejemplo los pocos minutos que tienes para leer correos electrónicos antes de que un empleado vuelva del baño. Pequeños detalles, como parar un momento para cerrar las persianas de una ventana, ayudan a alejar miradas furtivas y hacen que te sientas como un auténtico detective.

Aún así, el sigilo es de lo peor que tiene este juego. A veces, parecen descubrirte desde kilómetros de distancia. Otras, te escondes bajo una mesa y el vigilante ni siquiera se da cuenta. Es cierto que no es el centro del juego, pero podría haberse implementado mucho mejor.

El sistema de pistas y descubrimientos es enrevesado, pero es justo lo que esperarías de un título así. Una nota arrugada en una papelera puede sugerir que alguien está ocultando algo, pero cuando encuentras una forma de acceder a su oficina, no tienes la contraseña de su ordenador. A recalcular tu ruta. Tu dossier, que se actualiza cada vez que revelas algo importante, sugiere los próximos pasos pero rara vez explica la solución. A veces, cuando tienes varias líneas de investigación abiertas, puede ser difícil mantenerlas en orden; pero también es divertido echarle un ojo de nuevo al expediente e intentar detectar una conexión que no has sido capaz de ver antes.

Sin embargo, es muy probable que en tu primer intento no consigas todas las pistas importantes (ni la mayoría), por lo que las entrevistas serán frustrantes y querrás dejar el juego. Al no poder guardar en ningún momento, más allá del final de cada “capítulo” (se toman muy en serio la simulación, ahora hablamos de eso), tendrás que seguir tu partida con los fallos que cometas y tendrás que empezar una nueva partida para recoger más pistas aún. Pero, en serio, como te dije al principio. No lo dejes. Termina el juego una vez, por muy mal que te haya ido. Y luego vuelve. Y vuelve una tercera. Lo vas a agradecer, y te lo va a pedir el cuerpo.

Cuando digo que se toman en serio la simulación es porque, a nivel de tiempo, es exhaustivo. Cada segundo cuenta, literalmente. Tienes cuatro horas de reloj para conseguir todas las pistas posibles para desenmascarar la historia y, como te pasaría en la vida real, hay cosas que tardan más de lo que a uno le gustaría. Por ejemplo, en los minutos finales de cada episodio, la tensión y el tiempo se te echan encima. Miras el reloj antes de ir a buscar un ordenador. Esperas a que se encienda (recuerda que estamos en 1987), introduces el disquete con la información que necesitas, envías un archivo a la impresora y ves cómo va saliendo el papel. La sensación es genial, tanto por la satisfacción de conseguir una prueba tangible como por el proceso tan manual de las cosas. Pero vuelves a mirar el reloj, y han pasado casi cinco minutos. Mierda. Ya vas tarde.

Esta presión y esta limitación de tiempo te lleva a descartar algunas líneas de investigación para completar otras, lo que (a mí, por lo menos) me parece un gran acierto. Tienes que desenvolverte en un ambiente real, con tiempo real, y sin la posibilidad de “Guardar partida” que no existe en la vida real. Aunque, claro, eso puede ser un problema para muchos jugadores.

Por eso vuelvo a repetirte que juegues y rejuegues a The Occupation. Necesitarás dos o tres partidas para enterarte de todo y conseguir un final más que satisfactorio, ya que la historia va cambiando según tu rendimiento y tu conocimiento de la misma. Descubrirás nuevos datos, sabrás qué pistas seguir y cuáles no, incluso llegarás a zonas que antes no conocías. Y disfrutarás haciéndolo.

Como te he dicho ya, la idea de The Occupation es genial, y apetece mucho jugar una y otra vez. Solo algunos problemas con las físicas, o el sigilo que a veces falla, hacen que no termine de ser un juego redondo. Aún así, muy muy recomendado; consíguelo ya aquí por 28,29€.

Author: Alex Fdez

Nací a mediados del año 92 y, como cualquiera de mi generación, crecí a medias entre los balonazos en la plazoleta y los botones de una consola. Y hasta ahora. 🙂

The Occupation

28,29€
The Occupation
7.5

Historia

8.5 /10

Jugabilidad

7.5 /10

Gráficos

7.0 /10

Sonido

7.0 /10

Diversión

7.5 /10

Pros

  • La idea del 'tiempo 'real' funciona a la perfección.
  • La historia es acertada y no lleva a través de varios canales como una verdadera investigación.
  • Una simulación a todos los niveles (extremadamente) realista.

Cons

  • El sistema de sigilo y otras partes de su jugabilidad no están a la altura del resto del juego.
  • Aunque ha contado con varias actualizaciones, aún queda algún bug que corregir.