Análisis | Voice of Cards: The Beasts of Burden

Análisis | Voice of Cards: The Beasts of Burden

26 septiembre 2022 0 Por Víctor González Valle

La nueva franquicia de Yoko Taro continúa lanzando títulos a un ritmo vertiginoso, pero sin perder su buen hacer.

Ficha Técnica

Título: Voice of Cards: The Beasts of Burden

Desarrollador: Alim / Square Enix

Distribuidor: PLAION

Número de Jugadores: 1

Plataformas: Playstation 4, Nintendo Switch y PC

Género: JRPG

Yoko Taro es prácticamente reconocido por todos los aficionados a los videojuegos actualmente, ya hayan jugado a sus títulos o no. Dado a conocer gracias a la inmensa popularidad que cosechó NieR Automata, que en el momento en que escribo estas líneas cumple 5 años, el creativo cuenta en su haber con muchos más títulos, el año pasado recibimos tres de ellos. De la franquicia NieR fue NieR Replicant ver 1.22… y para el mercado móvil NieR Reincarnation, mientras que se conformó la nueva IP, Voice of Cards, con su primer título llamado Voice of Cards: The Isle Dragon Roars.

Poco más de 4 meses después de este primer título, recibimos por sorpresa su secuela, Voice of Cards: The Forsaken Maiden, que asentándose en las bases del primero añadía unas cuantas mecánicas nuevas y nos contaba una historia totalmente independiente. Este también es el caso del título que nos atañe hoy, y es que Voice of Cards: The Beasts of Burden es nada más y nada menos que la tercera entrega que se lanza de esta nueva franquicia de Square Enix y Alim en menos de un año.

La parte buena es que por el momento no se siente desgaste, y es que cada entrega tiene sus particularidades y su universo concreto, con unas historias muy bien escritas y con algún que otro giro de guion donde claramente vemos la mano de Yoko Taro, que sin llegar a las cotas de profundidad o reflexión que nos ofrece NieR, sigue destacando, para bien o para mal de propuestas narrativas más convencionales en un género tan manido como el JRPG.

En The Beasts of Burden controlaremos a una chica que vive en una ciudad subterránea, encargada, entre otras cosas, de proteger los pisos superiores para que los monstruos no lleguen y ataquen a los inocentes. Por motivos argumentales, nuestra protagonista ( a la que podremos nombrar como queramos) esta chica, junto a un extraño, saldrá a la superficie por primera vez, embarcándose en una aventura marcada por la venganza y donde descubrirá lo pequeño que era su mundo subterráneo y las verdades que esconde el mundo real.

Bajo esta premisa nos encontramos ante una historia con unos tonos mucho más grises, si no oscuros de lo que nos ofrecía tanto la primera como la segunda entrega ( aunque si conocéis a Yoko Taro y su obra, ya sabréis que esconde elementos «turbios» bajo tramas aparentemente simples). Personalmente, la historia de esta tercera entrega es la que más me ha gustado, al final en esta saga es una cuestión plenamente de gustos ya que los juegos son muy semejantes entre sí, pero la manera que tiene de contar la historia de humanos y monstruos, el desenlace final y las varias sorpresas que nos llevaremos me han resultado más gratificantes que en las dos entregas anteriores.

Destacar que no necesitáis haber jugado las dos entregas anteriores para disfrutar de The Beasts of Burden, ya que una vez más se ambienta en un universo diferente y la historia no comparte elementos con las anteriores. Uno de los cambios más notorios de esta entrega es que el Game Master, o narradora del juego, pasa a ser una voz femenina, tanto en la versión inglesa como la japonesa, sustituyendo a la voz habitual de anteriores entregas, según sus creadores para crear un ambiente algo más relajado y hacer que se sienta diferente, y en voz japonesa, como lo ha jugado servidor, se hace un gran trabajo , al nivel del anterior, por lo que no podemos poner ningún problema en este aspecto..

Vamos a comentar la jugabilidad del título, y como es prácticamente la misma del anterior, vamos a hacerlo recogiendo un extracto de dicho análisis ( escrito por servidor) para pasar a comentar las pequeñas novedades que incluye esta entrega.

Lo que hace único en parte a Voice of Cards son las cartas. Pero no os equivoqueis, cuando decimos cartas no nos referimos a que sea un juego de cartas al uso, nada más lejos de la realidad.

Quizás os sintáis confusos en este momento, pero es bastante sencillo de explicar. El juego basa su estética en las cartas, todo lo que veamos en pantalla será un tapete con cartas que recrearán los diversos escenarios, a los personajes o a los monstruos. Cuando nos lancemos al combate, veremos una animación donde se nos coloca una mesa con la caja de gemas , dados y demás parafernalia de los juegos de rol de mesa y no habrá un solo momento en las casi 10 horas que dura la aventura donde no veamos cartas.

El juego busca ser un homenaje no solo al JRPG más clásico, viendo claros paralelismos con Dragon Quest ( y en esta ocasión incluso a Pokémon), si no a los juegos de rol de mesa gracias a la estética y al uso de dados y elementos que suman un poco de azar a los combates y eventos.

Nosotros controlaremos a una pieza que podremos desplazar por el tablero casilla a casilla mientras vamos abriendo mapeado (básicamente las cartas se darán la vuelta representando pavimento, desierto, mar o cualquier entorno que sea necesario). Cuando vayamos por el mapamundi tendremos combates aleatorios, como todo buen juego de rol. Volvemos a tener un grupo de hasta cuatro personajes que en este caso serán fijos y no irán variando como en la entrega anterior. A partir de aquí deberemos escoger qué acción realizar en cada turno, basándose en la velocidad de cada uno respecto al enemigo.

Estos ataques normalmente consumirán gemas , siendo el gasto mayor contra más poderoso sea la técnica a utilizar. Dichas gemas se generarán una vez cada turno, por lo que deberemos aprender que técnicas utilizar para hacer el mayor daño posible, causar distintos estados alterados o curarnos cuando sea necesario, o si bien utilizar objetos que no consumirán tan preciadas joyas. Este elemento le da un toque estratégico al sistema de combate, al que se suma el uso de dados para muchos de los ataques.

Estos dados, como si de un juego de rol de mesa, se utilizarán ya sea para activar el efecto alterado en el enemigo si sacamos un número mayor del que se nos pida o nos permitirá aumentar nuestro ataque contra más alta sea la cifra, dichos elementos dan un toque único a un sistema de combate claramente inspirado en el rol japonés más clásico, incluyendo la tan jugosa experiencia y oro que nos permitirán ir subiendo de nivel mejorando los parámetros y aprender nuevas técnicas así como rasgos únicos, que serán el equivalente a las habilidades pasivas de cualquier otro juego.

En esta ocasión, la obtención de técnicas cambia radicalmente respecto a sus antecesores. Como si de un juego de Pokémon se tratase, nuestra protagonista llevará consigo un portacartas. Cuando derrotemos a enemigos en combates aleatorios, habrá una posibilidad de que encontremos tesoros al terminar el combate, donde se nos dará a escoger entre varias cartas, entre esas cartas se puede encontrar la del enemigo, y si lo conseguimos se unirá su carta a nuestro portacartas.

Estas cartas de enemigo serán el equivalente a las técnicas que los personajes aprendían en los anteriores juegos, siendo ataques de todo tipo tanto ofensivos como defensivos. Cada carta tendrá estrellas de rareza, y contra más raras sean ( si conseguimos una de dos estrellas, sustituirá automáticamente a la de una, por ejemplo). Cada personaje podrá equiparse con un número determinado de estas cartas, por lo que podremos crear nuestras «builds» como queramos, algo que hace sentir a esta tercera entrega más libre a la hora de crear a nuestro equipo ideal para afrontar los diferentes combates y jefes que nos ofrecerá el título.

Comentar, aunque no con toda seguridad, que al completar este juego me ha dado la sensación de que Square Enix y Alim ha decidido rebajar algo la dificultad del mismo, y es que The Forsaken Maiden nos podía poner en aprietos en numerosas ocasiones, pero en The Beasts of Burden rara será la vez donde nos quedemos atrancados por estar bajos de nivel o no tener técnicas adecuadas para avanzar, por lo que da la sensación de que lo han hecho más accesible para todo el mundo, pero puede desencantar a los que buscaban un reto mayor.

Mientras jugamos también habrá momentos «roleros». En ocasiones ocurrirán los denominados eventos, donde mediante unos simples textos nos pedirán que tomemos una decisión o lancemos un dado, ya sea para encontrar un tesoro oculto o esquivar alguna inclemencia del tiempo. Por desgracia estos eventos a veces se repetirán demasiado, y una vez sepamos la respuesta correcta será difícil que tengamos alguna sorpresa en este sentido.

Vuelven los pequeños puzles en cada mazmorra, no demasiado complicados pero que le dan un toque único a cada lugar que visitemos, aunque nos ha dado la sensación de que hay menor cantidad que en la anterior entrega.

Incluso vuelve el minijuego de cartas ( este si usando mecánicas de juegos de mesa de verdad) intacto, y es que el juego reutiliza muchos elementos del anterior, en especial en cuanto a diseños de NPC o de monstruos. Por supuesto contamos con una buena dosis de diseños nuevos, pero encontraremos muchos que ya vimos en la primera entrega para los personajes que «pululan» los diferentes pueblos.

Con la simple pulsación de un botón podremos acelerar todo el juego, haciendo que todos estos combates, que sigue habiendo muchísimos, se resuelvan algo más rápido, no termina de solucionar el problema de la repetición, pero al menos lo mitiga bastante, algo de agradecer.

A nivel técnico funciona perfectamente en Playstation 5 con retrocompatibilidad, donde hemos analizado el juego, exactamente igual que la anterior entrega, juego fluido incluso en el modo acelerado, tiempos de carga mínimos y todo basado más en la estética que en el poderío técnico, algo que le da un toque único.

Pero si podemos pararnos en su apartado sonoro. Como decíamos a nivel de voces solo contamos con la de nuestra Game Master, que puede ser en inglés y japonés acompañada de una traducción al castellano de alta calidad. Los efectos sonoros cumplen sin problema acompañando en cada momento, aunque a veces en el modo alta velocidad algunos no suenan (error que se mantiene de la anterior entrega, lo que nos hace pensar que es algo deliberado) . La banda sonora vuelve a ser excelente, obra del maestro Keiichi Okabe, colaborador habitual de Taro y que vuelve a componer melodías de una calidad exquisita, en especial el tema principal del juego, que nos puede recordar a las composiciones de NieR.

Conclusión

Voice of Cards: The Beasts of Burden gustará si disfrutasteis de las dos anteriores entregas ya que pese a los cambios mecánicos la base es exactamente la misma y la gracia de esta franquicia es ir conociendo pequeñas historias que quizá Yoko Taro y su equipo no habría podido contar en un formato más ambicioso.

Por otro lado, si este es vuestro primer acercamiento a la saga, no temáis , ya que la podréis disfrutar sin problemas, y si os gusta incluso podéis animaros a probar las dos anteriores, ya que también son dos títulos de mucha calidad. No sabemos si el ritmo de entregas continuará siendo tan rápido como hasta ahora, pero desde luego, si siguen manteniendo esta calidad, estamos más que dispuestos a seguir disfrutando de estos pequeños mundos creados con naipes.

 

Author: Víctor González Valle

Redactor de RegiónPlaystation desde octubre de 2014. Fan de los JRPG , el terror y casi cualquier tipo de género. Escribo sobre Anime, manga y libros además de videojuegos. Me encanta aprender hasta el menor de los detalles de los juegos, empresas y desarrollos. ¡Adoro escribir!

Twitter: @BarryMurton29
Youtube: https://www.youtube.com/barrymurton
Twitch: https://www.twitch.tv/barrymurton26

Voice of Cards: The Beasts of Burden

29,99€
7.9

Historia

8.0/10

Jugabilidad

7.7/10

Gráficos

7.7/10

Sonido

8.0/10

Diversión

8.0/10

Pros

  • Sigue siendo único estéticamente.
  • Las nuevas mecánicas hacen que aún no se "queme" la fórmula.
  • Apartado musical excelente.

Cons

  • Abusa de los combates aleatorios demasiado.
  • Para los que esperen muchas novedades, estas son mínimas.