Análisis | Warparty

Análisis | Warparty

13 abril, 2019 0 Por Víctor González Valle

Un interesante RTS que bebe de los clásicos de los años 90.

Ficha Técnica

Título: Warparty

Desarrollador/Editor: Warcrave /Crazy Monkey Studios

Distribuidor: Cosmocover

Número de Jugadores: 1 (Online)

Plataformas: PlayStation 4, Xbox One ,Nintendo Switch y PC

Género: Estrategia en tiempo real

Uno de los géneros que más importancia tuvo en los años 90, en especial en el mercado de los ordenadores fue sin duda la estrategia en tiempo real. Exponentes como la franquicia Age of Empires, Command and Conquer o las propuestas de Blizzard como Starcraft o Warcraft eran títulos de gran importancia para el momento.

Tan importantes eran que incluso se formo alrededor de ellos un mundillo repleto de competiciones que vio prácticamente el nacimiento de los E-sports tal y como hoy los conocemos gracias a las primeras partidas Online que todos disfrutamos de jóvenes, ya sea en casa o en locales habilitados para ello.

Si bien es cierto que el género nunca terminó de asentarse en las consolas, ya sea por la diferencia entre teclado y ratón con los habituales mandos de las consolas domésticas, ya sea por los gustos del consumidor, es cierto que han habido algunos intentos, con mayor o menor fortuna, pero nunca han terminado de cuajar.

Desarrollado por Warcrave y Crazy Monkey Studios se han inspirado en estas propuestas para traernos a nuestras Playstation 4 un juego que bebe claramente de estos juegos, en especial recordando a Starcraft, cambiando la ambientación obviamente, pero utilizando sus bases jugables, por lo que la gente que conozca dichos juegos se adaptará rápidamente a Warparty.

Para adentrarnos en el mundo que nos ofrece este título que mejor que comenzar por su modo campaña. En este modo podremos elegir entre tres tribus en un mundo de apariencia prehistórica. Por un lado tenemos a los Vithara , que se caracterizan por controlar dinosaurios para combatir a los humanos. Los Necromas son adoradores de la muerte que buscan acabar con toda existencia del mundo. Por último tenemos a los Wildlanders como los humanos comunes y corrientes y que luchan por la supervivencia de su raza.

Cada campaña está formada por seis misiones que se encargarán, además de hacernos avanzar en una trama bastante simple, donde veremos los objetivos de cada tribu hasta su resolución, para enseñarnos las mecánicas del juego así como las diferentes unidades, de cara a poder utilizarlas correctamente en los modos online, el grueso del título.

Como decíamos, la jugabilidad bebe de los RTS de los noventa, por lo que estaremos ante un juego de estrategia en tiempo real en el que deberemos estar constantemente creando unidades y recolectando recursos para ir conquistando terrenos y defendiendo el nuestro de la tribu enemiga. Necesitaremos varios recursos como la comida, los cristales de Go’on , la energía Go’on o la población. Para ello necesitaremos construir en los mejores lugares posibles diferentes edificaciones que nos produzcan estos recursos. Podremos realizar intercambios de comida por cristal para reclutar a unidades más poderosas y para la energía necesitaremos dominar diversos altares. Al final el secreto estará en mantener el equilibrio entre la gestión de nuestros recursos y la obtención de los mismos, algo para lo que necesitaremos practica.

Cada tribu dispondrá de sus unidades únicas, aunque tendrán más o menos sus equivalentes en los rivales. Además estas dispondrán de diversos hechizos y características. Aquí dependerá también nuestra forma de jugar, aunque es cierto que hemos notado algún desequilibrio de poder entre algunas unidades, aunque os animamos a experimentar vosotros mismos con el mejor enfoque para los distintos enfrentamientos.

Una vez conocemos la campaña podemos pasar al modo multijugador, donde podremos medirnos contra usuarios de todo el mundo y disfrutaremos más de las mecánicas del juego, al no tener que depender de enfrentarnos a una IA si no a un jugador como nosotros, lo que exigirá conocer nuestras unidades y como gestionar los recursos de forma eficiente y rápida.

A nivel técnico encontramos unos gráficos algo sencillos pero bastante coloridos, y un diseño de las tribus bastante interesante aunque se nota la inspiración en otros juegos, sin ser excesivamente originales. Todo ello funcionará a un rendimiento óptimo. El sonido acompaña sin más a la acción , sin grandes alardes, puede pecar de repetitiva en las partidas más largas, pero tampoco es algo excesivamente negativo.

Probablemente el mayor problema del título es su interfaz, cogida prácticamente de PC, no se antoja todo lo cómoda que debería ante un pad de control, si bien podemos llegar a acostumbrarnos, notaremos esa perdida de agilidad y concreción que ofrece un teclado y un ratón ante estos juegos y que otras propuestas han sabido solventar con mayor soltura. Todo ello, eso si, vendrá acompañado de textos en castellano con voces en inglés, por lo que no tendremos ningún problema para entender todos los sistemas así como la historia.

Conclusión

Warparty es un RTS bastante entretenido y que podrá mantenernos horas enganchados mientras terminamos las diferentes campañas y disfrutamos de su propuesta multijugador. Si bien no esta a la altura de los más grandes exponentes, también podemos comprender que es un título de mucha menor factura y creado por estudios mucho más modestos.

Con un diseño jugable y artístico que bebe de los exponentes del género puede resultar entretenido en especial para el más fanático de los clásicos, aunque puede parecer algo simple en comparación, para el nuevo público puede ser una puerta de entrada para que conozcan este tipo de propuestas, que no abundan tanto últimamente en el mercado.

 

 

Author: Víctor González Valle

Gamer de nacimiento, amante del JRPG y redactor por vocación y en tiempos libres. Amante de Japón y los juegos RPG. Aprendiendo cada día.

Warparty

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Warparty
6.9

Historia

6.8 /10

Jugabilidad

7.1 /10

Gráficos

7.0 /10

Sonido

6.6 /10

Diversión/Duración

7.0 /10

Pros

  • Un género no muy explotado ultimamente.

Cons

  • No es demasiado original.
  • El sonido puede ser algo repetitivo.